
En la cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en Ereván, Armenia, entre el 4 y 5 de mayo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, llegó con una advertencia para el continente y nuevos fondos para Ucrania. Canadá, el primer país no europeo invitado desde la creación del foro en 2022 tras la invasión rusa a gran escala, anunció otros 270 millones de dólares en asistencia militar para Kyiv, elevando el apoyo total canadiense desde el inicio de la guerra a aproximadamente 25 mil millones de dólares.
Los fondos buscan ayudar a Ucrania a adquirir equipo militar identificado por la OTAN como necesidad urgente en el campo de batalla, incluidos sistemas de defensa aérea, municiones, tecnología de vigilancia y otras capacidades solicitadas por Kyiv a través de la lista de adquisiciones prioritarias de la alianza.
El encuentro se celebró poco después de que Washington redujera su presencia militar en Alemania con la salida de 5 mil efectivos y escalara sus fricciones comerciales con Europa al imponer aranceles del 25% a vehículos europeos, lo que reactivó las dudas sobre la solidez del compromiso estadounidense con la OTAN.
En el contexto de la cumbre, el primer ministro británico, Keir Starmer, abrió negociaciones para incorporar al Reino Unido al programa europeo de préstamos y recuperación para Ucrania, mientras líderes del continente exigían mayores capacidades militares europeas, independientes de la Casa Blanca.
Carney enmarcó este momento como parte de una ruptura geopolítica más amplia, argumentando que el orden mundial está siendo reconfigurado por el conflicto, la tecnología, el comercio y la competencia energética. Afirmó que el mundo no puede permitirse la nostalgia ni replegarse hacia un modelo “más aislacionista”, y añadió que el sistema internacional podría, en última instancia, “reconstruirse desde Europa”.
Mientras tanto, en el campo de batalla, y a pesar de proponer un breve alto al fuego unilateral vinculado a las celebraciones rusas del Día de la Victoria, el 9 de mayo, Moscú lanzó nuevos ataques en distintos puntos de Ucrania, incluidos bombardeos contra infraestructura civil y una guardería en la región de Sumy. El presidente Volodímir Zelenski acusó al Kremlin de convertir la retórica del alto al fuego en teatro político mientras aprovecha la “pausa” para continuar los bombardeos.
A la par, el campo de batalla evoluciona con rapidez. El creciente uso de drones y armas robóticas por parte de Ucrania está transformando la doctrina militar en toda Europa, obligando a los gobiernos de la OTAN a prepararse, desde hoy, para una guerra de naturaleza completamente diferente.


