El sector turístico de Quintana Roo entró en una etapa de presión operativa por la menor llegada de visitantes, un escenario que ya obliga a empresas de Cancún, Playa del Carmen y Tulum a revisar gastos, posponer decisiones y, en algunos casos, considerar esquemas de operación más flexibles para pasar la temporada baja.
Representantes empresariales y hoteleros coinciden en que los meses de septiembre, octubre y noviembre serán particularmente complicados. La preocupación principal no sólo es la caída en la ocupación hotelera, sino el efecto que esto tiene en cadenas de proveeduría, servicios y nóminas. El objetivo inmediato, según los dirigentes del sector, es evitar despidos en la medida de lo posible.
Empresas de Cancún prevén meses difíciles
Alejandro Arvizu Contreras, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe, sostuvo que las compañías de Cancún enfrentan un entorno de menor actividad por factores como el comportamiento económico, el tipo de cambio y la baja ocupación hotelera. Aunque reconoció que el panorama es complicado, dijo que no puede hablarse de una economía negativa, sino de un estancamiento que ha venido afectando al destino.
El dirigente empresarial señaló que las compañías buscarán ajustes en sus gastos operativos para mantener su competitividad y evitar recortes de personal. También admitió que no puede descartarse que algunos negocios enfrenten cierres, aunque eso dependerá de la situación particular de cada empresa y de su capacidad para resistir el periodo de menor demanda.
Arvizu Contreras afirmó además que la inversión sigue llegando a la región, lo que considera una señal favorable para la economía local. Aun así, subrayó que la prioridad del sector será conservar la actividad y sostener el empleo mientras se atraviesan los meses más débiles del año.
Tulum y Playa del Carmen, con presión adicional
En la zona norte del estado, el diagnóstico es similar, pero con mayores tensiones en algunos destinos. David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y de la Asociación de Hoteles de Tulum, informó que varios hoteles operan con ocupaciones promedio de apenas 15 por ciento, un nivel insuficiente para cubrir costos de operación, nómina y otros gastos asociados a la actividad turística.
De acuerdo con el dirigente, la temporada se ha visto afectada por distintos factores: el recale de sargazo, la reducción de asientos de avión y cambios en el comportamiento de los viajeros. También mencionó el impacto de las rentas vacacionales, que en Tulum suman alrededor de 4 mil 500 registros en plataformas digitales, una cifra que consideró desproporcionada frente a la infraestructura disponible en el destino.
Ortiz Mena agregó que algunos hoteles ya cerraron temporalmente y otros analizan operar sólo por temporadas. Esa posibilidad también se ha puesto sobre la mesa en Playa del Carmen, donde los establecimientos enfrentan costos elevados y menor flujo de huéspedes.
El reto: sostener empleos y preparar la recuperación
El costo del combate al sargazo se ha convertido en una carga adicional para los hoteles, con montos que, según el sector, pueden alcanzar 500 mil pesos semanales en algunos casos. Ante ello, los hoteleros han pedido apoyo de la banca de desarrollo para reestructurar al sector y dar margen a los establecimientos más presionados.
Pese al panorama actual, los representantes empresariales confían en una recuperación durante el invierno. El ritmo de reservaciones permite prever un cierre de año más favorable, aunque primero deberán superarse los meses de menor demanda. En esa ruta, el sector insiste en fortalecer la movilidad, mejorar la atención al sargazo, reforzar la capacitación policial y recuperar una estrategia de promoción turística más sólida.
La prioridad, por ahora, es sostener la operación de las empresas y proteger las fuentes de trabajo en un destino que depende de manera directa del turismo y que, en esta etapa, enfrenta uno de sus momentos más complejos del año.
Conclusión
El sector turístico de Quintana Roo entra en meses decisivos: mientras empresas y hoteles ajustan su operación para resistir la baja demanda, la expectativa está puesta en una recuperación invernal que permita cerrar el año con mejores resultados y sin más pérdidas de empleo.


