
En los últimos 52 años, las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas alrededor del mundo disminuyeron en promedio 73% y la región de América Latina y el Caribe reporta el declive más preocupante con un 95% menos de especies, así lo informó la oficina en México del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) durante la presentación del informe “Planeta Vivo 2026, la ciencia de la esperanza”.
A pesar de los datos alarmantes, WWF México destaca que el país cuenta con ejemplos alentadores donde se han logrado recuperar las poblaciones, como es el caso del borrego cimarrón, el cocodrilo de pantano y la mariposa monarca, por mencionar algunos, donde el trabajo de comunidades y autoridades ha sido determinante.
“Quienes han ido a Oaxaca y han visitado el Centro Mexicano de la Tortuga podrán constatar que antes eso era un rastro de tortugas y ahora es un centro de conservación (…) La tortuga verde es un ejemplo de acción colectiva positiva”, detalló María José Villanueva, directora general de WWF México.

Caso de éxito en Isla Guadalupe, Baja California
El documento apunta a un caso de éxito como el referido por Villanueva, donde la diferencia la marcan las iniciativas de las comunidades locales. Así quedó documentado en la Isla Guadalupe de Baja California, donde muchas especies de aves marinas que hacen sus nidos y se alimentaban ahí fueron afectadas por la introducción de mamíferos que funcionaban como predadores de fauna local y consumían demasiada vegetación.
Sin embargo, en 2003 comenzó un programa para erradicar cabras silvestres y gatos ferales que provocó una recuperación llamativa en la población del albatros de Laysan, un ave marina de alas largas, la cual aumentó 454% entre 2014 y 2019.

“Muchas de estas historias no quieren decir que ya logramos y nos limpiamos las manos y vamos a lo siguiente, sino que son historias que van avanzando, y necesitamos mantener estos esfuerzos”, indicó Pilar Jacobo, directora de conservación de WWF México.
Ecosistemas y regiones afectadas
Esta edición es la número 16 del informe presentado cada dos años y que se basa en el Índice Planeta Vivo. En él se analizaron 35 mil 803 tendencias poblacionales de 5 mil 790 especies de vertebrados como anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles.
Los ecosistemas de agua dulce son los que muestran el mayor descenso en el número de especies, con un 85%, seguido de los terrestres, que presentan una caída del 69%, y los marinos, 59%.
En cuanto a las regiones más afectadas, detrás de América Latina se ubica África con una caída del 80%, mientras que Asia-Pacífico reporta un 49%.
“En Norteamérica y en Europa pareciera que el declive es menor, pero esto es un artificio”, dijo Villanueva y detalló que para 1970 en estas latitudes “ya se habían acabado toda su biodiversidad” mientras que en América Latina “tenemos ahora una expansión y un cambio tan profundo (…) y esto está teniendo un impacto en la biodiversidad”.
Principales amenazas de la fauna silvestre
“Planeta Vivo 2026” también pone el foco sobre las amenazas. La pérdida y degradación del hábitat es la más reportada, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
De acuerdo con WWF, son tres sistemas los que impulsan la destrucción de la naturaleza: el alimentario, principal causa de la pérdida de hábitat; el energético, que alimenta el cambio climático; y el financiero, que financia actividades perjudiciales. Todos pueden transformarse mediante “puntos de inflexión positivos”.

En energía, ese umbral ya se cruzó, pues la solar es actualmente la fuente más barata de nueva generación eléctrica en muchos países. La alimentación presenta señales tempranas. En tanto, las finanzas todavía se encuentran en fases iniciales y van tras el objetivo de acortar la brecha anual de 1.3 billones de dólares para la biodiversidad.
Señales alentadoras
El informe también muestra que cerca de la mitad de las poblaciones analizadas se mantiene estable o va en aumento.
“Donde la gente ha hecho el trabajo, la vida silvestre ha regresado”, afirmó Villanueva, quien recordó los casos de recuperación de los tigres silvestres y del atún aleta azul del Atlántico y el Pacífico.
Además, en Latinoamérica y el Caribe, el monitoreo realizado con cámara trampa permitió identificar 75 jaguares en la Amazonia de Perú. Mientras que en Panamá, las restricciones aplicadas a los buques en el golfo redujeron hasta en 93% la probabilidad de colisión con ballenas jorobadas en dos años.


