El sacrificio cobró el precio más alto. Esta mañana de miércoles, las olas de Puerto Juárez devolvieron a la orilla el cuerpo sin vida del quinto tripulante, aquel hombre que, en un acto de valentía desesperada, se lanzó a la inmensidad del mar caribeño para intentar salvar a sus compañeros varados.
El hallazgo se reportó a primera hora del día frente al restaurante Mandinga, en la zona conocida como “Playa del Niño”, a un costado de la Terminal Marítima. Al lugar acudieron paramédicos de urgencias, quienes tras valorar a la víctima confirmaron lo irreversible: ya no contaba con signos vitales. Falleció ahogado en su lucha por alcanzar tierra firme.

El drama comenzó la noche de ayer, martes, cuando la embarcación en la que viajaban cinco personas sufrió una avería mecánica, quedando a la deriva a unos tres kilómetros de Playa Las Perlas. Rodeados por la oscuridad y la incertidumbre, la desesperación se apoderó del grupo. Fue entonces cuando la víctima tomó la decisión fatídica: saltar al agua para intentar nadar hasta la orilla y pedir auxilio para sus amigos.
Nunca volvió a ser visto con vida.

Mientras él luchaba contra la corriente, alrededor de las 20:30 horas, un elemento de la Marina y un guardavidas de Protección Civil avistaron una luz tenue en el horizonte. Al aproximarse en una moto acuática, encontraron la embarcación varada con los otros cuatro tripulantes a bordo.

Tras ser rescatados y puestos a salvo en tierra firme, los supervivientes narraron entre lágrimas que faltaba uno: el que se había lanzado al mar por ellos. De inmediato se activó un operativo de búsqueda por mar y tierra que se extendió durante la madrugada, con la esperanza de hallarlo con vida. Sin embargo, el amanecer trajo consigo la confirmación del luto.
Hoy, Cancún despide a un hombre que murió intentando ser la esperanza de otros.



