
Problemas estructurales asociados a la inseguridad y la corrupción están afectando el acceso al mercado de alimentos y bebidas en México, afirma un documento solicitado por la Comisión Europea.
Igualmente supone un inconveniente la posición dominante de EU, proveedor agroalimentario por excelencia de México y cuya influencia permea la cultura y los patrones de consumo.


