
Cada 2 de febrero, miles de familias sacan del altar al Niño Dios para cambiarle el ropón y llevarlo a bendecir a la iglesia, como parte de los festejos por el Día de la Candelaria; sin embargo, hay algunos atuendos que no están “permitidos” dentro de esta tradición. Por ello, a continuación te decimos cuáles son las vestimentas que sí y que no deben usarse para esta imagen religiosa.
Vestir al Niño Dios no es un simple cambio de outfit ni una pasarela de creatividad sin límites, pues en la tradición católica, el ropón simboliza la presentación del Niño Jesús en el templo, un acto “profundamente espiritual” que se conmemora durante el Día de la Candelaria.
No obstante, en la actualidad, donde la imaginación se desborda, algunos de estos trajecitos, ya sea comprados o confeccionados, que tengan alguna advocación de Jesús, han desvirtuado su sentido religioso, por lo que ahora podemos encontrar en los mercados y romerías trajes de superhéroe, uniformes de futbol y hasta alusiones supersticiosas.
Ante esto, la Iglesia ha hecho un llamado para recordar cuáles son los trajecitos permitidos para esta celebración religiosa.

¿Por qué se viste al Niño Dios en el Día de la Candelaria?
De acuerdo con la Arquidiócesis Primada de México, la costumbre tiene su fundamento en dos pasajes bíblicos: la Purificación de la Virgen María y la Presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén, narrada en el Evangelio de Lucas (Lc. 22, 2-40).
De acuerdo con la Ley de Moisés, María y José llevaron a Jesús al templo 40 días después de su nacimiento, donde encontraron a un anciano llamado Simeón, quien, tomando al Niño Jesús, lo proclamó como “Luz para alumbrar a las naciones”. De ahí que, hasta hoy, los fieles simulen este acto llevando al Niño Dios a bendecir.
Y sí, después viene lo bueno: tamales, atole para convivir.
Esto se debe a que el Día de la Candelaria coincidió con una festividad prehispánica, Atlcahualo, que marcaba el inicio de la siembra y en la que el maíz se ofrecía a deidades como Tláloc, Quetzalcóatl y Chalchiuhtlicue, y con la llegada de los españoles, los mexicanos comenzaron a llevar al Niño Dios a los templos, y los tamales o tamalli (vocablo náhuatl, que significa envuelto cuidadoso) se mantuvieron como símbolo de celebración.
Errores comunes al vestir al Niño Dios
Y es que, aunque se trata de una tradición entrañable, Colocarle trajes típicos o regionales sin sentido cristológico.
- Añadir accesorios de culturas ajenas al cristianismo.
- Ponerle uniformes de equipos de futbol u otros deportes.
- Disfrazarlo de superhéroe.
- Vestirlo de ángel o arcángel, ya que Él es Dios, no un mensajero.
- Vestirlo de santo, lo cual rebaja simbólicamente a Dios al nivel de criatura.

Advertencia sobre prácticas contrarias a la fe
Asimismo, la iglesia pide especial cuidado con atuendos contrarios a la fe católica, como alusiones a la llamada “Santa Muerte”, o con prácticas supersticiosas como colocarle monedas en la cabeza o un borrego para atraer “lana”, ya que estas costumbres no forman parte del cristianismo y contradicen el sentido espiritual de la celebración.


