Cancún, Q. Roo. Nueve delfines permanecen en un delfinario clausurado dentro de Ventura Park, en Cancún, mientras continúa sin resolverse su traslado a otro espacio. De acuerdo con reportes de seguimiento y revisiones oficiales, los animales muestran un panorama delicado por su edad, sus enfermedades crónicas y los comportamientos observados en semanas recientes.
El caso ha vuelto a llamar la atención porque una investigación documentó a algunos ejemplares mordiendo el concreto de los estanques, además de pasar largos periodos inmóviles o realizar movimientos repetitivos. Especialistas consultados en ese trabajo vinculan estas conductas con estrés, frustración y falta de actividad en cautiverio.
Qué ocurre con los ejemplares
Los delfines se encuentran en Dolphin Connection Cancún, antes operado como Dolphin Discovery y Dolphinaris Cancún. El parque acuático dejó de recibir visitantes en enero de 2025 y, en octubre de ese año, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró temporalmente el delfinario y aseguró a los nueve animales.
Los ejemplares son Solei y Oceanía, hembras, y Mincho, Diego, Apolo, Flex, Satu, Squalo y Salomón, machos. Sus edades van de los 13 a los 38 años y varios presentan padecimientos crónicos.
La organización Veeleaf, que ha dado seguimiento al grupo durante el último año, reportó además que en una visita a principios de septiembre observó algas y heces en el agua. Esa observación contrasta con lo informado por Profepa en agosto, cuando la dependencia señaló que se habían hecho labores de limpieza y que la calidad del agua cumplía con la normatividad aplicable en ese momento.
Los problemas de salud documentados
Más allá de las denuncias de activistas, hay dos evaluaciones médicas analizadas por Mongabay Latam que describen lesiones y enfermedades crónicas en distintos grados entre los nueve delfines.
Entre los casos más delicados está Mincho, que presenta un carcinoma que afecta cerca del 70% de su lengua. Diego tiene abrasión dental crónica grave y perdió parcialmente la aleta caudal. Satu registra una úlcera en la lengua y desgaste dental severo. Salomón padece lesiones oculares y ulceración en la lengua, mientras que Apolo y Flex presentan inflamación de la córnea del ojo derecho.
Además, Squalo muestra inflamación crónica de las córneas, desgaste dental y erosiones en la piel. Según los reportes, Oceanía y Solei, junto con Mincho, se encuentran entre los ejemplares más delicados por padecimientos que comprometen distintos sistemas del organismo.
Una evaluación independiente realizada por la veterinaria Heather Rally, a petición de Profepa, encontró también problemas recurrentes en la cavidad oral, los ojos, las vías respiratorias superiores y el sistema gastrointestinal, así como alteraciones hematológicas y metabólicas.
La postura de Profepa y lo que viene
Tras nuevas inspecciones realizadas el 11 y 12 de agosto, Profepa informó que las condiciones del lugar habían mejorado y que los nueve delfines estaban estables, aunque con pronóstico reservado por las enfermedades crónicas y la avanzada edad de varios de ellos.
La dependencia descartó moverlos de inmediato. Su evaluación señala que las condiciones de salud de algunos ejemplares hacen que un traslado ahora pueda representar un riesgo para su vida.
Como alternativa a futuro, especialistas han planteado la posibilidad de llevarlos a corrales marinos, es decir, espacios delimitados en el océano que ofrecerían condiciones más naturales que una piscina de concreto. Sin embargo, esa opción tampoco está exenta de complicaciones por la edad, las enfermedades y el largo tiempo que algunos han pasado en cautiverio.
Por ahora, los nueve delfines siguen dentro del complejo clausurado, a la espera de que las autoridades definan condiciones y protocolo para una eventual reubicación.
Referencia: Quinta Fuerza
Conclusión
El caso mantiene abiertas dos discusiones al mismo tiempo: la atención veterinaria urgente de los animales y la definición de una solución de largo plazo que no agrave su estado de salud. Mientras eso ocurre, los nueve delfines siguen en un espacio clausurado y bajo observación.


