Un fenómeno natural poco común sorprendió al equipo del Campamento Tortuguero “Ayotlcalli” en Zihuatanejo, Guerrero, cuando el pasado 27 de abril nació una tortuga marina con leucismo, una condición genética extremadamente rara que provoca la pérdida parcial de pigmentación en la piel.

Durante el monitoreo rutinario de la eclosión de un nido, el personal del campamento notó la presencia de una cría de tortuga negra (Chelonia mydas) con una tonalidad blanca en gran parte de su cuerpo, una característica que la distingue notablemente del resto de las crías.
A diferencia del albinismo, el leucismo no afecta el color de los ojos, por lo que esta tortuga conserva su visión normal. Esta particularidad genética ocurre en menos de uno en un millón de nacimientos, según expertos en conservación marina.

El nacimiento fue documentado y difundido por el equipo de Ayotlcalli, quienes expresaron su asombro y entusiasmo ante el hallazgo. “Es un privilegio ser testigos de un evento tan inusual. Esto nos recuerda la importancia de proteger estos espacios naturales donde la vida sigue sorprendiéndonos”, señalaron en sus redes sociales.
Actualmente, la tortuga se encuentra bajo observación para asegurar su adecuada adaptación y desarrollo antes de ser liberada al mar, como parte del protocolo de conservación que se sigue con todas las crías nacidas en el campamento.

Este tipo de eventos refuerzan la importancia del trabajo que realizan los campamentos tortugueros en México, no solo para la protección de especies en peligro, sino también como espacios clave para el estudio y registro de fenómenos naturales excepcionales.


