
Por décadas, los nepobabies de la política mexicana han sido sujetos de controversias y cuestionamientos por sus puestos, negocios, viajes e incluso encuentros con integrantes del crimen organizado. Una serie de casos recopilados por el medio de comunicación El Universal muestra que los vínculos entre familia y poder han atravesado distintos gobiernos y partidos.
Víctor Alarcón Olguín, doctor en Estudios Sociales y académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explica en entrevista con este diario que el apellido en la política puede ayudar a establecer redes y conexiones, pero advierte que el parentesco no siempre basta para explicar una carrera.
Los hijos del último presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, no se salvaron del escrutinio. José Ramón López Beltrán fue cuestionado en 2022, cuando Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y Latinus revelaron que él y su esposa vivieron en Houston en la llamada Casa Gris, propiedad de un ejecutivo de Baker Hughes, empresa contratista de Pemex.


