
Para una persona ciega, contar con un perro guía representa mucho más que un apoyo de desplazamiento: es la llave para recuperar la movilidad, la libertad, la independencia y la confianza en las calles. Contar con este compañero canino a su lado transforma la incertidumbre del entorno en autonomía, permitiéndoles desenvolverse en el ámbito educativo, laboral y social.
Con esa misión, a lo largo de 31 años de labor, la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos ha formado 157 binomios en México y en países latinoamericanos como Guatemala, Costa Rica y Chile, sumado al acompañamiento de más de 350 familias mediante sus servicios de rehabilitación integral.
En entrevista con 24 HORAS, Silvia Lozada, fundadora y presidenta del patronato de la organización, enfatizó la trascendencia de esta labor: “un perro guía salva la vida de una persona ciega todos los días, varias veces al día”.



